Sabíamos no decirnos nada.
Conservando en apariencia,
una amistad consolidada.
Sabíamos no exigirnos mucho.
Yo con la excusa perfecta,
para charlar de pavadas.
un poco de humo en el medio,
y enloquecieron las miradas.
.Quiso el destino que ya no hiciera mas frío,
y sin coche y sin ruido sigo hablándote al oído.
Y el diablo se contenta con que dudes un instante.
Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor.
¿Quién sabe?...
Amor...
¿Quién sabe?...