Gracias por enseñarme que lo bueno dura poco, que hay que desearlo hasta realizarlo y una vez hecho añorar que nunca halla sucedido por el simple hecho de no poder olvidarlo o no poder superarlo deseando una y otra vez que sean recuerdos que desaparezcan de nuestras mentes, cuando en realidad son momentos preciados. Momentos que no queremos vuelvan aunque sabemos que hay una parte de nuestra esencia que pide ser parte una vez más de el juego de ser feliz por un instante, feliz, feliz, feliz. Pero no hay caso, LOS MOMENTOS SON MOMENTOS, y cada momento sea con quien fuere tiene que brindarnos la pureza que simplifica la alegría en tiempo. Y de eso se trata lo que me enseñaste, que lo bueno es un momento...